CUENTO CENUKE

En la misma época que los primeros antepasados también vivía Cenuke. Era un hombre muy poderoso y también un poderoso xon (chamán). Su padre se llamaba Kakrecen, y su madre Sakutá. Era hijo único de sus padres. Mientras vivió aquí en la tierra se llamaba Hasaps; más tarde se convirtió en estrella y se llamó Cenuke. En su juventud era arisco y mal visto, de mentalidad antipática y repugnante. Continuamente trataba de causar daño a los demás niños, y de maltratarlos. Sus padres vivían cerca de la caleta Irigoyen. Esta familia pertenecía al sur. Cuando K’aux repartió el territorio, le tocó la (Xº) circunspección K’al.

Se hizo más fuerte y más poderoso, pero con esto también más peligroso para la gente. Su poder de hechicero tenía un gran alcance. Nadie podía competir con Cenuke, que era muy fuerte. Había intentado subordinar a todos los demás a su poder, y dominar sobre ellos.  Pero todos ellos se unieron y le resistieron exitosamente. Así que Cenuke no alcanzó lo que pretendía, aunque su familia era muy numerosa.

Por mero placer mataba a la gente. Era violento más allá de todo límite. En un abrir y cerrar de ojos hacía que alguien cayera y quedara instantáneamente muerto. En una ocasión una mujer caminaba a lo largo de la playa, buscando mejillones. Cenuke se le acercó, se sentó en una piedra y la contempló un rato. Le dijo a esta mujer: “¡Dame algunos mejillones!” Inmediatamente la mujer fue hacia él y le extendió unos mejillones. Cenuke rompió a reír maliciosamente y la observó con una mirada extraña. La mujer se desplomó inmediatamente y murió. Esto le causó una satisfacción especial.

Cenuke fue un poderoso adversario de Kwányip. Éste también había causado mucho daño a la gente de aquí. Contra él los otros tampoco podían hacer mucho. Toda la gente sufría mucho a causa de estos dos malhechores. Lo bueno era que ambos se combatían. La gente solo recuerda con disgusto aquellos dos insolentes y despóticos xon.

Kenós había encargado a Cenuke que lavara a las personas que se levantaban nuevamente después del profundo sueño (senil). Cenuke le contestó “Sí, lavaré a la gente”. Después que Kenós abandonó la tierra, uno tras otro, los antepasados se presentaban a Cenuke diciéndole: “¡lávame!”. Y Cenuke lavaba a cada uno de ellos. Después de esto, cada uno se sentía nuevamente juvenil y con alegría de vivir. Pero cuando sucedió que Kwányip no permitió que su hermano mayor se levantara de su profundo sueño, Cenuke montó en cólera desmesurada. Se desató en terribles improperios contra Kwányip y corrió hacia el firmamento. Allí está ahora. Es aquella estrella que sólo sale tarde. Siempre aparece con sus dos mujeres, y, entre ambas, está él mismo. La restante actuación de este antepasado será comentada más extensamente en la sección dedicada a Kwányip, su gran adversario. Visto en general, se trata de una personalidad muy poco grata a la gente.

Los Indios de Tierra del Fuego.
Tomo I Volumen II. Los Selk’ nam.
Martín Gusinde.

 

Fuente: chileprecolombino.cl/cenuke/